El fundamentalismo de la derecha
No bastó con enarbolar la bandera del gobierno de los
mejores, no bastó con “Se les acabó la fiesta”, no bastó con “en diez días hicimos
más que la concertación en veinte años”…
No bastó.
Ahora la derecha se empecina en mantener la táctica y ataca
al plan de gobierno de Bachelet y lo identifica como principal responsable de
la caída en las cifras de producción. No bastó con que la CEPAL entregase un
estudio que tira por la borda la teoría del “derechistán”, tanto así que Matthei
dice sin arrugarse que la CEPAL está equivocada… La CEPAL, organismo
dependiente de la ONU, que funciona desde 1948, la misma que quitó el respaldo
a la encuesta Casen por el episodio de los bonos que afectaron a la medición de
ingreso en las familias del quintil más pobre.
Fue el mismo ministro Lavin quien en primera instancia dio
un espaldarazo a la CEPAL (por credibilidad e historia), el cual retiro de un
plumazo después de sabido que el organismo se retiraba de las comisiones de
trabajo de la encuesta, y por ende el apoyo a la Casen 2012.
Es la derecha la que ha puesto un manto calamidad y catástrofe
al programa de Bachelet, en una campaña del terror digna de la guerra fría. Han
polarizado el discurso al punto de volverse más papistas que el papa.
La guerra contra el aborto, que destruirá a la familia; La
guerra contra el matrimonio homosexual, que destruirá a la familia; Una entelequia
religiosa tan conservadora, que el mismo Juan Egaña no imagino ni en el más húmedo
de sus sueños Escolapios; Guerra contra el sistema judicial y los fiscales; Guerra
contra la reforma tributaria; Guerra contra la educación gratuita; Guerra
contra el cambio en la constitución…
En fin, guerra santa, republicana y neoliberal…
Está claro que Bachelet no es la persona que muchos de
nosotros quisiéramos como presidenta por los próximos 4 años, pero es muy
probable que nos arrepintamos si la derecha se instala por otros cuatro años en
la moneda. Es cierto, la vida seguirá igual, tendremos que trabajar para vivir
y seguir haciendo lo que hacemos. Pero tengo la certeza que bajo cualquier
punto de vista será mejor que un piño de conservadores que gobierne con la
biblia en la mano…